La salud de James Rodríguez generó preocupación en los últimos días, pero el Minnesota United salió a aclarar la situación y desmintió las versiones que hablaban de una enfermedad grave.
El volante colombiano presentó un cuadro de deshidratación severa tras el amistoso frente a Francia del 29 de marzo, lo que obligó a su internación el 31 para recibir hidratación intravenosa y monitoreo médico. A partir de esa situación, comenzaron a circular rumores sobre un posible caso de rabdomiólisis, una patología vinculada al daño muscular.
Sin embargo, desde el club fueron contundentes: aseguraron que no existe evidencia clínica ni estudios que respalden ese diagnóstico y pidieron evitar especulaciones sobre la salud del jugador.
Actualmente, James ya recibió el alta médica y continúa con su recuperación. El lunes 6 de abril volvió a las instalaciones del club, donde realizó trabajos físicos supervisados, marcando el inicio de su regreso progresivo a la actividad.
De todos modos, su presencia en el próximo partido frente a San Diego FC aún no está confirmada. Desde el cuerpo médico indicaron que su disponibilidad dependerá de cómo evolucione en los próximos días.
El club también solicitó respeto por la privacidad del futbolista mientras completa su recuperación.
¿Qué es la rabdomiólisis?
La rabdomiólisis es una condición médica grave que ocurre cuando el tejido muscular dañado se descompone. Al producirse esta ruptura, los componentes internos de las células musculares se liberan directamente en el torrente sanguíneo.
Esta afección suele ser consecuencia de realizar actividad física extrema. Es una situación de cuidado crítico, ya que puede derivar en una insuficiencia renal aguda.
En relación con la información sobre James Rodríguez, aunque se difundieron rumores de que el jugador padecía esta enfermedad, el Minnesota United aclaró que no hubo evidencia clínica ni de laboratorio de rabdomiólisis, confirmando que su diagnóstico real fue de deshidratación severa.